Limpieza de primavera en su vida

Dra. Elizabeth Lombardo
5/4/21

Estalló la primavera. Bueno, en realidad, está a punto de estallar...

No importa cuál sea la temperatura exterior, la primavera es una época de nuevos comienzos, crecimiento y prosperidad.

La práctica de la “limpieza de primavera” existe desde hace siglos. Se trata de limpiar la casa y abrir las ventanas para permitir que el aire circule después de haber tenido las puertas cerradas durante el invierno.

Esta limpieza no solo ayuda a desinfectar su hogar, sino que también puede ayudar a mejorar el bienestar físico y emocional.

De hecho, realizar tareas domésticas activamente reduce el estrés en hasta un 20%.

La limpieza de primavera” puede ayudar a reducir los niveles de cortisol y aumentar la felicidad en general. También puede llevar a adquirir hábitos alimenticios más saludables.

Además de hacer una limpieza de primavera en el hogar, este también es un excelente momento para una limpieza psicológica de primavera, es decir, para deshacerse de las experiencias desgastantes de su vida.

¿Cómo puede organizar una limpieza psicológica de primavera? Pruebe estos seis pasos:

 

1) Ordene

El desorden en la casa o el trabajo puede causar más estrés. Las personas que tienen la casa desordenada tienen niveles superiores de hormonas del estrés. Además, las mujeres que describen el espacio en el que viven como “abarrotado” o lleno de “proyectos sin terminar” tienen índices más altos de depresión y fatiga en comparación con aquellas que describen sus hogares como “revitalizadores” o “relajantes”.

Programe un momento para ordenar el espacio donde trabaja y vive. Considere crear tres categorías: (1) tirar, (2) guardar y (3) ocuparse.

Deseche, recicle y done lo que más pueda. Si no ha usado algo durante más de un año, probablemente ya sea momento de sacarlo de su vida. Esto incluye ropa, papeles y artículos domésticos. Si ve que le cuesta deshacerse de las cosas, piense que es posible que su cerebro lo esté engañando. El sesgo de confirmación nos hace creer que las decisiones tomadas anteriormente fueron buenas. Ese par de botas texanas que compró en oferta y que aún están en el armario... Su mente piensa: “Fue una buena decisión comprarlas, así que debería conservarlas”, en lugar de una afirmación racional como: “Nunca las usé y es probable que nunca lo haga; mejor donarlas a alguien que pueda disfrutarlas”.

Guarde los artículos que decida conservar. En mi caso, algo tan sencillo como guardar en el armario los zapatos de mi familia que suelen quedar en la puerta del garaje, ya me hace sentir mejor cuando camino hacia el auto. Lo mismo sucede con la pila de papeles para triturar que se me acumula. Al poner todo en la trituradora y deshacerme de esa pila me siento liberada.

Ocúpese de lo que necesita su atención. Esto puede incluir pagar las facturas, llevar a arreglar los electrodomésticos que no funcionan o responder la correspondencia que ha estado esperándolo pacientemente.

Este orden puede incluir su correo electrónico. Tener una bandeja de entrada llena puede aumentar el estrés y reducir la productividad. Haga lo necesario para eliminar los mensajes que ya están allí y para evitar que vuelvan a acumularse.

Si ordenar le parece una tarea abrumadora, intente lo siguiente: resérvese 20 minutos. Evite todas las distracciones y concéntrese en solo un área para ordenar, como el armario, la despensa o la bandeja de entrada. Apenas unos 20 minutos pueden tener un impacto importante y ayudarlo a sentirse mejor.

 

2) Libérese de las relaciones tóxicas

¿Hay alguna persona (o más de una) en su vida que le genere estrés de manera habitual? Quizás sea el momento de dejar de interactuar con esa persona, o al menos reducir el tiempo que comparte con ella.

Se ha comprobado que somos el promedio de las personas con las que pasamos más tiempo. Esto incluye aspectos como la felicidad, el peso, los hábitos saludables, e incluso la riqueza. Si pasa tiempo con personas que son, en su mayoría, negativas o pasa mucho tiempo con una persona particularmente tóxica, esto puede generar más estrés y problemas en su vida.

A menudo, nos aferramos a viejas relaciones que no nos hacen bien porque sentimos que es lo que debemos o “deberíamos” hacer. Lamentablemente, las relaciones tóxicas pueden afectar negativamente la salud, el bienestar emocional, el trabajo, e incluso otras relaciones.

Si tiene alguna relación que no le está haciendo bien (en la que siente más estrés que optimismo o en la que se siente mal con usted mismo constantemente), quizás sea el momento de alejarse de esa relación. Si no logra cortar la relación por completo, tome medidas para protegerse. Esto puede incluir reducir el tiempo que pasa con esa persona o establecer límites claros y comunicárselos de manera firme. Su trabajo no es hacer a la otra persona feliz. De hecho, lo mejor que puede hacer es concentrarse en ser la mejor versión posible de usted mismo. Las relaciones tóxicas pueden generarle estrés, lo que puede tener consecuencias negativas en sus otras relaciones. Sea valiente, por usted y por las personas que quiere.

 

3) Destruya a su crítico interior

Todos tenemos un crítico interior; esa voz interior que nos dice cosas desagradables como “Eres un perdedor”, “Nunca llegarás a nada”, o “No le caes bien a nadie”. Y ese crítico interior a veces puede tomar el control de su pensamiento racional.

Con frecuencia y sin que nos demos cuenta, este crítico puede hacernos sentir más estrés. También afecta nuestras acciones. Si su crítico interior le dice: “La vida es demasiado estresante en este momento y nunca mejorará”, puede generarle una sensación de impotencia y desesperanza. También puede llevarlo a no hacer lo necesario para mejorar su vida. Si bien es muy probable que nunca pueda deshacerse por completo de su crítico interior, el objetivo es controlarlo para que no lo controle a usted. Una manera de hacer esto es aplicar lo que yo llamo CMA.

CMA significa “consejo de mejor amigo”. Me refiero a lo siguiente. Si su mejor amigo viniera a contarle sus pensamientos automáticos y estos coincidieran con los suyos, ¿cómo reaccionaría? Suponga que el pensamiento fuera: “Soy un perdedor”. ¿Usted le respondería: “Realmente lo eres. Y no solo eres un perdedor en esta situación, sino que te recordaré todas las demás veces en las que lo fuiste...”? Por supuesto que no le diría eso a su mejor amigo. De hecho, probablemente ni siquiera se lo diría a alguien que no le agrada mucho. Sin embargo, quizás sea exactamente lo que se está diciendo a usted mismo.

En lugar de ello, identifique consejos o palabras que le diría a su mejor amigo y úselas con usted mismo.

 

4) Deje de perder el tiempo

Andrew Mellen es un organizador profesional y autor de "Unstuff Your Life! Kick the Clutter Habit and Completely Organize Your Life for Good” (¡Deseche cosas de su vida! Olvídese del hábito de desordenar y organice su vida por completo de una vez por todas). Él sugiere que puede ahorrarse aproximadamente 15 minutos por cosa cada semana si no tiene que andar buscando elementos necesarios de todos los días, como las llaves, la billetera, el bolso o el teléfono. Piénselo. Esto es una hora extra por semana, ¡y 52 horas (más de dos días) por año!

Por lo tanto, guarde estos elementos importantes siempre en el mismo lugar cuando esté en su casa. Ponga las llaves siempre en el mismo lugar cuando llegue a su casa. Haga lo mismo con la billetera y el bolso. 

En cuanto a su celular, intente no tenerlo todo el tiempo en la mano, ya que podría apoyarlo en algún lado sin darse cuenta. Andrew recomienda tener “un plato, una bandeja u otro recipiente en cada habitación de la casa donde pasa tiempo y en la oficina y dejar ahí el teléfono cuando se encuentre en ese espacio. Si bien puede llevar unos días naturalizar este hábito, al cabo de unas semanas se sentirá raro si NO deja el celular en su lugar no bien entre a una habitación. Puede utilizar una bandeja o un plato decorativo, o incluso una estación de carga inalámbrica”.

 

5)    Olvídese de la palabra “debería”

Cuando usamos la palabra “debería” para evaluarnos a nosotros mismos, a otros o a una situación, puede causarnos más estrés. Esta palabra se basa en juzgar, es decir, se trata de juzgar cómo usted piensa que las cosas deberían ser, en lugar de como son.

Cuando aplicamos el “debería” en nosotros mismos, sentimos culpa y vergüenza.

Cuando aplicamos el “debería” en otros, solemos sentirnos enojados y amargados.

Cuando aplicamos el “debería” en nosotros mismos o en los demás, es un indicio de que nuestras “normas” han sido transgredidas. Todos tenemos ciertas normas sobre cómo creemos que las personas deberían actuar, pensar o ser. A menudo, no somos conscientes de las normas en sí hasta que se transgreden. Cuando esto sucede, nuestros niveles de estrés suelen ser más altos.

Piense en el caso de Lisa, que se sentía extremadamente abrumada. Tenía un proyecto importante que debía entregar el jueves y el lunes anterior comenzó a sentir resentimiento hacia sus colegas. “Deberían estar ayudando”, me dijo.

Cuando le pregunté por qué pensaba eso, respondió: “Porque todos formamos parte del equipo”. Como verá, la norma de Lisa era que un equipo debería darse apoyo voluntariamente. No lo había pedido expresamente porque, según sus normas, si quisieran ayudar, lo harían. O, en realidad, si quisieran ayudar, deberían ofrecerse. Y, debido a que nadie tomaba la iniciativa para ayudar, se sintió enojada y amargada.

La manera de superar esto es reemplazar la palabra “debería” por “gustaría”, como: “Me gustaría que mis colegas me ayudaran”. Cuando usted usa la palabra “gustaría”, deja de sentir el resentimiento y, en cambio, adquiere el valor para pedir lo que desea de manera asertiva.

 

6) Abandone el perfeccionismo

Ser perfeccionista significa pensar en todo o nada, en la perfección o el fracaso, o en ser perfecto o mejor olvidarlo. Un momento en el que solemos ver al perfeccionismo en su máxima expresión es cuando expresamos los objetivos para el Año Nuevo. El 1 de enero, algunas personas se comprometen a no consumir azúcar ni alcohol y a ejercitar todos los días. Luego llega el 2 de enero, la vida se interpone y queremos volver a nuestras viejas costumbres.

Con el perfeccionismo viene la postergación (“El proyecto va a ser muy difícil, así que no voy a intentar hacerlo”), la salud (“Si ya comí una galleta y arruiné mi dieta, podría también comerme el plato entero”) o el estrés (“No hay forma de que pueda eliminar todos mis correos electrónicos, ¿para qué molestarme?”).

En vez de apuntar a la perfección, le recomiendo que apunte a ser mejor que perfecto. Ser mejor que perfecto significa tomar las medidas necesarias para alcanzar el objetivo que desea, pero sin juzgarse por el tiempo que le lleva. Implica aceptar retroceder unos pasos y aprender y crecer a partir de estos. Le permite concentrarse en lo que quiere crear en su vida, en lugar de compararse con los demás y sentirse que se ha quedado corto.

Pruebe alguno de estos pasos de limpieza de primavera (¡o todos!) para mejorar su bienestar general. ¡Se lo merece!

 

La Dra. Elizabeth Lombardo es  psicóloga matriculada, doctora en psicología y tiene una maestría en fisioterapia; además, es experta en cómo destruir a nuestro crítico interior para que podamos vivir una vida llena de objetivos, satisfacciones y verdadero éxito (True Success™). Es la psicóloga famosa más confiable de los Estados Unidos, con más de 100 entrevistas en los medios nacionales. Redacta artículos para Combined Insurance con el objetivo de ayudar a educar a los lectores; sin embargo, sus opiniones y consejos médicos tienen fines de entretenimiento únicamente y no reemplazan la consulta al médico.